Nuestra sociedad está organizada en grupos, nos guste o no, y la mayoría de las veces lo que crea el límite entre varios grupos son precisamente eso, los prejuicios, las primeras impresiones. Creemos conocer a una persona e incluso nos atrevemos a juzgarla sólo por su forma de vestir, por su forma de hablar, por su físico, por sus compañías, y no tardamos un segundo en ponerle una etiqueta sin tener reparo alguno en que nuestra opinión no es quizás la acertada. Creamos barreras estúpidas invisibles entre personas a las que no conocemos y no hemos dado la oportunidad de conocer, estereotipamos a los demás con la rapidez en la que un relámpago aparece en el cielo, y nunca, nunca tenemos en cuenta que a menudo las primeras impresiones son erróneas. Pero lo peor de todo no se encuentra en eso, sino en que, a menudo, le atribuimos a esas personas un rango inferior al nuestro en nuestra propia mente, creemos que esa persona es mala, que no se merece nada de lo que tiene y que no está a nuestra altura.
Pero también pasan los casos contrarios. Hay veces en los que creemos que una persona es genial, amable, simpática, todo por una primera impresión, y luego nos damos cuenta de que no merece la pena.
No es mi intención ni mucho menos acusar a nadie de todo esto que estoy diciendo, pues yo mismo lo he hecho, y como yo todos, dado que los prejuicios estarán siempre presente en el ser humano. Pero sin darnos cuenta vamos creando una sociedad falsa, prejuiciosa e hipócrita.
Quizás nadie tenga nunca en cuenta estas palabras, pero creo que todos tendríamos que tomar un momento para pensar en ello.
Pero también pasan los casos contrarios. Hay veces en los que creemos que una persona es genial, amable, simpática, todo por una primera impresión, y luego nos damos cuenta de que no merece la pena.
No es mi intención ni mucho menos acusar a nadie de todo esto que estoy diciendo, pues yo mismo lo he hecho, y como yo todos, dado que los prejuicios estarán siempre presente en el ser humano. Pero sin darnos cuenta vamos creando una sociedad falsa, prejuiciosa e hipócrita.
Quizás nadie tenga nunca en cuenta estas palabras, pero creo que todos tendríamos que tomar un momento para pensar en ello.

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