No es fácil decir adiós a lo que amas, despedirte con lágrimas en los ojos de quien estuvo ahí siempre, de quien te juró amistad o amor eterno y que te demostró que las promesas se rompen como un fino hilo que os une...
Tanto la amistad como el amor son pilares en nuestra vida: nos hacen reir, disfrutar y ser felices pero también nos hacen llorar y discutir, aunque si una amistad o una relación es buena, serán estas discusiones las que te harán descubrir mejor a la otra persona.
¿Cómo se suelen acabar pues las relaciones, ya sean de amor o de amistad? Por descuido o por orgullo.
En ocasiones dejamos una relación que estuvo ahí siempre y que era perfecta por terceras personas... porque al conocer gente nueva queremos conocerla tanto y caerles tan bien que sin darnos cuenta ignoramos a quien nos hizo llorar y sonreir, a quien nos conoce mejor que nadie, a quien estuvo con nosotros en las buenas y en las malas... Otras veces porque, como toda en relación, discutimos, y en vez de hacer las pases y admitir la parte de culpa que tenemos, nos hacemos los orgullosos y nos negamos a intentar solucionar nada hasta que la otra persona dé el primer paso. Curioso, ¿no? En vez de darlo todo por quien queremos, nos dejamos llevar por la propia estupidez humana.
Pero cuando se acaba una relación o una amistad, siempre aparecerá otra, en ocasiones mayor que la anterior, que nos llena o desborda el vacío que nos dejó la otra persona.
"There's always gonna be another mountain..."



